ETAPA 14: Aula de Naturaleza El Hornico - Refugio Casa Forestal Fuente Acero

E14-01 Dehesa del Rincón E14-05 E14-06 E14-07 E14-08 Puntal de Ana María E14-10 E14-11 Casa del Molinillo E14-12 Barranco del Guadalentín E14-13 E14-14 E14-15 E14-16 Río Guadalentín E14-17 E14-18 E14-20 E14-21 E14-22 Casa forestal Barranco del Guadalentín E14-23 E14-24 E14-26

Esta larga etapa discurre en su mayor parte por la Sierra del Pozo y tiene como eje al r√≠o Guadalent√≠n, uniendo los parajes de El Hornico y Fuente Acero entre los que hay un desnivel de algo m√°s de 500 metros, lo que nos brinda la oportunidad de conocer paisajes muy diversos, desde las templadas zonas adehesadas cercanas al inicio de la ruta hasta los ambientes puramente monta√Īeros de su final.

Podremos pasear, si hacemos un corto desv√≠o, junto a las Cascadas del Guazalamanco, y recorreremos despu√©s la famosa Senda de los Pescadores que remonta el r√≠o Guadalent√≠n. En la Cerrada de la Herradura veremos c√≥mo este r√≠o se encaja profundamente entre altos paredones rocosos, y despu√©s pasaremos junto a viejos cortijos ya en ruinas, como el cortijo de los Tontos o la casa forestal del puntal de Ana Mar√≠a, donde vemos testimonios de la vida tradicional de estas monta√Īas, al tiempo que disfrutamos de extraordinarias vistas que se extienden hasta las cumbres de Sierra Nevada.

M√°s tarde divisaremos desde arriba el Barranco del Guadalent√≠n, al que descenderemos por la hist√≥rica v√≠a ganadera de la Ca√Īada del Mesto para luego caminar junto al mismo r√≠o, en el m√°s largo tramo del GR 247 que transita pegado a un cauce fluvial. Tras descansar en el relajante paraje del Vado de las Carretas alcanzaremos la antigua Casa Forestal del Barranco del Guadalent√≠n, en un escenario espectacular presidido por los escarpados Poyos de la Carilarga.

A lo largo de la ruta pasaremos por pinares de pino carrasco, por uno de los mejores cornicabrales del parque, por hermosos encinares y por un excepcional robledal de quejigos centenarios, además de ver en distintos puntos bojedas, grandes y viejos pinos laricios y vegetación de ribera muy bien conservada. Los buitres, las rapaces y los típicos grandes ungulados del parque (ciervos, gamos, cabras monteses, etc.) son muy frecuentes de avistar a lo largo de todo el recorrido.

El final de esta etapa conecta con la variante GR 247.3. Si optas por ella podr√°s, en dos jornadas, enlazar directamente con las etapas 10 y 11.

  • Descripci√≥n

    1. Km 0 Aula de Naturaleza El Hornico

    La etapa comienza en la pista que da acceso a este centro de educaci√≥n ambiental. Para visitar el centro y su imprescindible jard√≠n bot√°nico de plantas aut√≥ctonas hay que desviarse 150 metros a la izquierda. El aula est√° situada junto al Arroyo del Vidrio, en un paraje con densa vegetaci√≥n mediterr√°nea dominada por pino carrasco, con gran cantidad de encina, enebro, romero y algunas sabinas. Comenzamos caminando por una ancha pista forestal, que atraviesa la Dehesa del Rinc√≥n, en terreno llano y disfrutando de la compa√Ī√≠a de excelentes encinares.

    En el kil√≥metro 2,5 dejamos a la derecha el Centro de Formaci√≥n El Hornico, y en el 4,3 encontramos a la izquierda el arranque se√Īalizado del sendero a las Cascadas de Guazalamanco. Aunque nuestra etapa es larga, el desv√≠o de poco menos de un kil√≥metro es muy relajante, ya que gozaremos de una sucesi√≥n de cascadas y pozas formadas por el arroyo Guazalamanco, cuyas limpias aguas proceden de las laderas del pico Caba√Īas. Abundan los f√≥siles y hay tambi√©n buitreras.

    Siguiendo por nuestra ruta, el camino gira enseguida a la izquierda y observamos un cambio de paisaje, ya que entramos en el barranco labrado precisamente por el Guazalamanco, ya en su tramo final antes de desembocar en el Guadalent√≠n. Es un paraje abrupto y salvaje, con cornicabras, sabinas y encinas agarr√°ndose a las rocas. Cruzamos un puente y, poco antes del final de la pista que estamos recorriendo, atravesamos un excepcional cornicabral (Pistacia terebinthus), que se tinta de rojo en oto√Īo.

    2. Km 5,1 Senda de los Pescadores

    Acaba la pista y empieza, entre hermosas cornicabras, la Senda de los Pescadores, teniendo a la izquierda la Casa del Molinillo y arriba el Pic√≥n del mismo nombre. Comenzamos la senda en suave descenso, viendo a la derecha el estrecho Valle del R√≠o Guadalent√≠n, que a esta altura forma ya una de las colas del embalse de La Bolera. A partir de ahora seguiremos el curso del Guadalent√≠n en el sentido opuesto al de sus aguas por la Ca√Īada del Mesto, hist√≥rica v√≠a por la que los ganados de Pozo Alc√≥n y Castril trashumaban en direcci√≥n a las zonas de invernada en Sierra Morena.

    3. Km 5,9 Cerrada de La Herradura

    En este punto pasamos por un puente sobre el Guadalent√≠n, que forma la impresionante Cerrada de La Herradura, una gran curva en la que se encaja profundamente entre paredones verticales, a punto ya de embalsarse en La Bolera. Abandonamos ‚Äďpor poco tiempo‚Äď la cercan√≠a del r√≠o y ascendemos, ensanch√°ndose el valle y viendo algunos bancales abandonados as√≠ como mucha encina y cornicabra. Pronto cambia el paisaje vegetal, que pasa a estar dominado por el pinar de repoblaci√≥n. El Guadalent√≠n reaparece a nuestra izquierda, abri√©ndose el paisaje cada vez m√°s hacia ese lado, con grandes bosques de pino negral y despu√©s con encinares. A la derecha vemos rotundos cantiles rocosos de tonos amarillos y rojizos. En el kil√≥metro 7 tomamos un pista a la izquierda, en medio de un pinar joven. Unos 350 metros despu√©s gira a la derecha y nosotros la abandonamos para seguir al frente por un camino algo difuso, aunque se√Īalizado, y enseguida vemos a la izquierda las ruinas de un cortijo. Cruzamos el terreno despejado del cortijo, con buenas encinas, siguiendo las dos balizas que encontraremos, y luego veremos al frente, un poco a la derecha, un poste con se√Īales direccionales. Antes, no hay que dejar de asomarse hacia el valle del Guadalent√≠n desde las peque√Īas praderas que hay a la izquierda.

    En el citado poste (kilómetro 8) salimos de nuevo a la pista forestal y tomamos a la izquierda, en un pinar de repoblación de pino laricio. Poco después caminamos por un espeso encinar en salpicado de viejos y grandes ejemplares de pino laricio.

    En el kil√≥metro 8,8 llegamos a los terrenos despejados de dos cortijos, situados arriba a la derecha y arriba al frente respectivamente. Subiendo a este √ļltimo, en el Puntal de Ana Mar√≠a, apreciamos que es un lugar muy especial por su entorno ‚Äďla era, los pastos, las grandes encinas‚Äď y por lo espectacular de las vistas: abruptos poyos a la derecha, el profundo valle del Guadalent√≠n a la izquierda ‚Äďal que nos podemos asomar desde la era‚Äď, y hacia atr√°s, es decir, hacia el sur, grandiosas panor√°micas que llegan hasta las cumbres de Sierra Nevada.

    4. Km 9,5 Raso del Peral

    Dejamos a la derecha el cortijo del mismo nombre y el camino empieza a descender suavemente, en una bell√≠sima ca√Īada con amplios pastizales. Poco despu√©s, caminamos entre hermosas encinas viendo las laderas del otro lado del Valle del Guadalent√≠n, presididas por el Calar de Juana, mientras al fondo divisamos el Barranco del Guadalent√≠n bajo una plataforma de paredes muy verticales que caen sobre la Cerrada de la Canaliega. Las vistas son de nuevo impresionantes.

    Nos internamos en un excelente encinar y en el kilómetro 10,2 pasamos junto a las ruinas de un cortijo a la derecha. Vemos junto al camino un gran pino laricio con una oquedad hecha en su base de casi dos metros de altura. Esto se hacía antiguamente para sacar las resinosas astillas de tea, que servían para iluminar o para encender la lumbre. Este aprovechamiento sabía hacerse sin secar los pinos, como aquí podemos comprobar. El encinar por el que transitamos es fresco, como denota la presencia de abundante musgo, hiedra y eléboro (Helleborus foetidus).

    En el kilómetro 11,5 pasamos junto a la gran plataforma que antes vimos desde arriba. A nuestra derecha vemos algunos arces de Montpellier, mientras las laderas del otro lado del valle están cubiertas por cerrados encinares. A partir del kilómetro 12,6 el camino desciende de forma más acusada entre estupendas encinas, siendo un buen lugar para asomarse a la izquierda y ver el Guadalentín encajado entre paredones rojizos. Pronto empiezan a parecer los robles (quejigos), que serán una constante durante los próximos kilómetros, en un ambiente umbrío, con mucho musgo, mientras asciende hasta nosotros el poderoso sonido de las aguas del Guadalentín.

    5. Km 13,5 Vado de las Carretas

    Este es un relajante paraje con peque√Īas prader√≠as y buenos nogales donde podemos descansar y solazarnos junto al r√≠o. Hay tambi√©n chopos, boj y algunos quejigos. Si sigui√©ramos el camino que sale hacia la izquierda subir√≠amos hasta la misma pista donde acaba nuestra etapa, pero m√°s hacia el oeste, en el paraje de La Trinchera, no lejos de la Nava de San Pedro, con lo que atajar√≠amos para llegar a la etapa 2 de la variante GR 247.3. A unos 200 metros de iniciarse este camino en el Vado de las Carretas pasamos muy cerca del llamativo nacimiento de las Siete Fuentes, constituido por varios manantiales cuyo abundante caudal pasa a engrosar el del arroyo de San Pedro.

    Nuestra ruta, sin embargo, sigue el curso del río Guadalentín, que hemos de cruzar. El camino se eleva sobre el río, que queda ahora a nuestra derecha, y pasa por un encinar cuyas ramas musgosas y retorcidas crean una cierta magia en el ambiente. Poco después encontramos un cable que impide el paso de vehículos, en un angosto paso entre rocas donde el río, ya a nuestro lado, baja con bravura entre sauces y bojes.

    Salimos a un pinar de laricio y a partir de ahora caminaremos pegados al r√≠o, vade√°ndolo en un par de ocasiones por pasos cementados. Caminamos durante un buen trecho pl√°cidamente, sin apenas desnivel, mientras el cauce se ensancha a veces entre junqueras y cada vez se hacen m√°s presentes los quejigos, algunos de gran tama√Īo. De hecho, estamos entrando en uno de los mejores quejigares del parque natural, lo que confiere a la zona, no solo un gran valor paisaj√≠stico, sino tambi√©n una notable importancia ecol√≥gica. Vemos tambi√©n grandes pinos laricios, adem√°s de bojes, sabinas y arces, que en oto√Īo se visten de amarillo. La frescura y la humedad propician incluso la presencia de algunos acebos.

    En el kil√≥metro 15,4 pasamos junto a un delicioso manantial que nace de la roca misma junto al camino, en una peque√Īa y musgosa oquedad entre arces y bojes. El ambiente en este tramo no puede ser m√°s seductor, pues nos recuerda a parajes de latitudes m√°s septentrionales. El r√≠o baja en peque√Īos saltos a nuestra derecha, mientras huele a boj y a humedad y los viejos quejigos retuercen sus ramas a√Īosas.

    6. Km 17,9 Casa forestal del Barranco del Guadalentín

    Este es un lugar emblem√°tico que produce una mezcla de sentimientos, pues la grandeza y armon√≠a del paraje contrastan con el aire melanc√≥lico que emana del estado ruinoso de lo que fue una potente casa forestal, amplia, que tuvo hasta un peque√Īo estanque con fuente, rodeada de majestuosos nogales, frutales y bancales que en su tiempo estuvieron cultivados. Abajo, en el r√≠o, hay chopos y una excelente sauceda, mientras la ladera de detr√°s de la casa est√° cuajada de quejigos. Al otro lado del Barranco del Guadalent√≠n se alzan los impresionantes farallones de Los Poyos de la Carilarga.

    Nuestro camino contin√ļa junto al r√≠o, que cada vez es m√°s peque√Īo, y se aparta definitivamente del mismo un kil√≥metro y medio m√°s all√° de la casa forestal, girando bruscamente a la izquierda y elev√°ndose con bastante pendiente para rodear el monte Caballo de Acero. El quejigar adquiere un aspecto exuberante al tiempo que seguimos teniendo al otro lado la mole rocosa de La Carilarga. Poco antes de finalizar la pista por la que vamos subiendo encontraremos una barrera que cierra el paso a veh√≠culos no autorizados.

    En el kilómetro 21,1 alcanzamos la importante pista forestal de Las Navas, donde giramos a la izquierda para llegar al final de la etapa al cabo de 300 metros.

    7. Km 21,4 Refugio Casa Forestal Fuente Acero

    Nuestra ruta acaba en este bell√≠simo lugar, que tiene una fuente se√Īalizada ‚Äďaunque puede secarse‚Äď y que es estrat√©gico porque, adem√°s de ser principio o final de las etapas 14 y 15 del sendero Bosques del Sur, lo es tambi√©n de la variante GR 247.3 que se dirige por la Nava de San Pedro hacia El Sacejo, junto al Parador de Cazorla.

  • Mapa y perfil

    Mapa de la ruta

    Mapa

    Perfil de la ruta

    Perfil

  • Informaci√≥n complementaria

    El resiego de los pinos, una ancestral técnica de supervivencia serrana

    Pino resegado

    En esta etapa, y a lo largo de otras muchas del GR 247, el caminante se sorprenderá por la presencia de grandes pinos laricios en cuya base hay una oquedad artificial, generalmente negruzca, con restos de resina y muestras de viejos cortes. Son lo que los serranos llamaban pinos tocaos, en los que se resegaba el tronco buscando la resina como fuente de calor. La explicación a este hecho nos la da José Laso Flores, uno de los mejores conocedores de las tradiciones serranas.

    Antiguamente se mov√≠a mucha gente de d√≠a y de noche por las monta√Īas, el interior de los bosques, las riberas de los r√≠os y los caminos que comunicaban cortijos y aldeas. Hab√≠a recoveros, arrieros, furtivos, pastores, truferos, maquis, trabajadores forestales, y casi todo el mundo llevaba su navaja y su hacha, entre otras cosas, como herramientas b√°sicas de supervivencia. Por toda la sierra se pueden encontrar pinos tocaos en lugares m√°s o menos estrat√©gicos por donde ten√≠an que pasar estas gentes, a veces en condiciones muy duras, con temperaturas muy bajas, nieve, o lluvia.

    En previsión de verse necesitados de una fuente de calor, algunas de estas personas producían heridas con el hacha en pinos estratégicamente situados para que sangraran o lloraran, dejándolo preparado a propósito para utilizarlo en caso de necesidad, ya que de la herida fluía la resina, a la que se aplicaba la llama de una cerilla o de un mechero. De esa forma se obtenía una buena fuente de calor, porque la resina, que es un excelente combustible, ardía de manera lenta y duradera. Era un sistema seguro y eficaz, porque, una vez apagada la resina, el pino volvía a llorar, es decir, a generar más resina y enviarla hacia la superficie.

    Probablemente el uso que se hacía de esta técnica era muy controlado para no matar el pino, apagando el fuego cuando se marchaban sin llegar a permitir que el fuego llegase a destruir el tronco, y buscando un nuevo árbol cuando ya se había apurado el anterior, ya que no hay evidencias de pinos muertos por este motivo.

    En otras ocasiones se aprovechaban para esta práctica los pinos que habían sido anteriormente tocaos por un rayo. Era una técnica básica que evitaba pasar malos ratos, secar la ropa e incluso sobrevivir en casos extremos.

    Otro aprovechamiento importante de esta t√©cnica era la obtenci√≥n de peque√Īos trozos de madera impregnada de resina (tea), que posteriormente se utilizaba para prender fuego en otro lugar donde fuera necesario, como una hoguera en el monte o la lumbre en la casa, as√≠ como para alumbrarse en la oscuridad. Las astillas de tea tambi√©n se extra√≠an de los tocones de √°rboles cortados o del nervio de los pinos ca√≠dos y en estado de putrefacci√≥n.

    Tambi√©n se pod√≠a improvisar una peguera en miniatura quemando varias teas superpuestas, lo que permit√≠a extraer una peque√Īa cantidad de pez. Impregnando con la pez un trozo de trapo liado en un palo se obten√≠a una antorcha que pod√≠a iluminar durante una o dos horas, seg√ļn la cantidad de pez y el grosor del trapo. Para alguien que se pierde, esta fuente de luz y calor puede significar la supervivencia.

  • Informaci√≥n t√©cnica

    • N√ļmero etapa: 14
    • Nombre etapa: Aula de Naturaleza El Hornico - Refugio Casa Forestal Fuente Acero

    Huso 30S:

    Coordenadas (Seg√ļn Proyecci√≥n UTM Datum European 1950)

    • Aula de naturaleza El Hornico: x506978 y4180989
    • Refugio C.F. Fuente Acero: x513170 y4194859

    Coordenadas (Seg√ļn Proyecci√≥n UTM Datum ETRS89)

    • Aula de naturaleza El Hornico: x506867 y4180782
    • Refugio C.F. Fuente Acero: x513059 y4194651

    Datos b√°sicos

    • Distancia total (en metros): 21410
    • Tramos de asfalto o cemento: 0 %
    • Tramos de pista o camino forestal o rambla: 65,44 %
    • Tramos de Senda: 34,56 %
    • Tramos de V√≠a pecuaria: 0 %
    • Tiempo de marcha estimado: 5 h 24 min
    • Desnivel m√°ximo: 518 m
    • Desnivel acumulado de ascenso: 839 m
    • Desnivel acumulado de descenso: 365 m

    Dificultad seg√ļn sistema MIDE

    MEDIO. Severidad del medio natural 2 Itinerario. Orientación en el itinerario 1 Desplazamiento. Dificultad en el desplazamiento 2 Esfuerzo. Cantidad de esfuerzo necesario 3

    Accesos

    • Inicio: A El Hornico se accede desde Pozo Alc√≥n por la carretera A-315.
    • Final: Al Refugio Casa Forestal Fuente Acero se accede desde el Empalme del Valle, en la carretera A-319. Desde all√≠ por la carretera JF-7091 y la pista que la contin√ļa hacia la Nava de San Pedro.
    • Puntos intermedios:

    Poblaciones m√°s cercanas

    Pozo Alcón

    Términos municipales por los que discurre

    Pozo Alcón, Peal de Becerro y Cazorla.

    Enlaces con otros senderos

    PR-A 317

    Puntos de agua

    El Hornico, Manantial de las Siete Fuentes cerca del Vado de Las Carretas (fuera del Sendero), manantial en el kilómetro 15,4, Refugio Casa Forestal Fuente Acero.

    Puntos de avituallamiento

    • En el sendero: No hay
    • Cerca del sendero: No hay

    Refugios

    En el final: Refugio Casa Forestal de Fuente Acero

    Alojamiento y restauración en el Sendero y su entorno cercano

    El Hornico y su entorno, Pozo Alcón, Nava de San Pedro

    Ciclabilidad

    No tiene especiales dificultades.
ETAPA 13: Belerda - Aula de Naturaleza El Hornico ETAPA 15: Refugio C.F.Fuente Acero - Refugio Rambla Seca
Parque Natural Sierras de Cazorla Segura y las Villas
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