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Las setas
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La lista de setas comestibles del parque es extensísima, así que añadamos sólo algunas tan frecuentes como el matacandil o barbuda (Coprinus comatus), la negrilla o seta de tomillo (Tricholoma terreum) y diversos champiñones de campo (Agaricus campestres, Agaricus arvensis, etc.)

No es raro encontrar corros de brujas, grupos de setas que crecen formando una circunferencia, formados por las llamadas setas de pino (Clitocybe costata y C. Gibba), ambas comestibles.

Algunos boletos que en estas sierras no son considerados comestibles, denominados bojines, realmente sí lo son, como Boletus impulitus, B. lepidus y B. granulatus = Suillus granulatus.

Los hongos –de los que la seta no es más que la parte visible portadora de las esporas- son fundamentales para el funcionamiento del bosque. Su micelio es una maraña subterránea de filamentos blanquecinos que abraza las raicillas de árboles y arbustos, de manera que éstos ven aumentada su capacidad de absorción de nutrientes del suelo, como nitrógeno, fósforo y potasio.

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Hay también muchos hongos que se instalan sobre la materia orgánica muerta, acelerando su descomposición y reciclándola en fuente alimenticia de las plantas. Por eso hay hongos, a veces de ínfimo tamaño, hasta en la más pequeña porción de suelo forestal y son fundamentales para la buena salud de la flora circundante.

Quienes recolectan setas deben hacerlo de una forma ecológicamente responsable. No hay que revolver la tierra más de lo preciso, y jamás usar rastrillos, porque se destruye el micelio subterráneo. Con ello se perjudica a las plantas de los alrededores y a la misma producción de setas. Estas deben cortarse con una navaja en vez de arrancarlas y, por supuesto, no se debe destruir ningún tipo de seta que no se vaya a consumir, porque todas cumplen un papel positivo en la naturaleza, aunque sean desconocidas o no comestibles.

Tampoco es necesario coger más setas de las que se van a consumir y, en cualquier caso, cuando se encuentra un rodal conviene dejar algunas para que suelten las esporas y se reproduzcan, y así poder volver a recolectarlas. En beneficio de todos, merece la pena volver a casa con la satisfacción de sentirse generoso con la naturaleza y con los otros recolectores en beneficio de todos.

 

Te sugerimos…

  • La relevancia micológica del parque se muestra en el Punto de Información Micológica del Centro de Interpretación El Sequero, en Siles. En este pueblo, además, se realizan cada otoño unas jornadas micológicas en las que participan aficionados de toda España.

 

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