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DONDE LAS MONTAÑAS SE UNEN CON EL CIELO

Es la imagen que siempre quisiste tener ante ti: un castillo en lo alto de un cerro, a cuyos pies se desparrama un pequeño pueblo de blancas callejuelas. El castillo de Segura de la Sierra, el más alto del Parque Natural, servía en tiempos medievales para controlar un amplio territorio. Hoy, serán tus ojos asombrados los que dominen desde sus almenas un paisaje tejido a lo largo de los siglos por fértiles alianzas: pinares y olivares que se entrelazan; minúsculas aldeas que dialogan con montañas rotundas; aguas que transportaron bosques. Y siempre, también ahora, gentes para quienes el paisaje no es una sorpresa, sino una parte de sí mismos que quieren compartir.

No serás el primero en asombrarte de estas tierras. Ya lo hicieron dos grandes místicos españoles: Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, que en el siglo XVI encontraron aquí el ambiente de sosiego y retiro que buscaban. Dos siglos más tarde, los ingenieros navales descubrieron que con la madera de estos bosques se podían construir flotas enteras. Por eso se creó la insólita Provincia Marítima de Segura, desde la que partían ejércitos de valientes pineros conduciendo río abajo millares de troncos. En Beas de Segura y en Orcera encontrarás dos pequeños Espacios Temáticos que te acercarán a estas historias sorprendentes.

Hoy, son los amantes del vuelo libre los que quedan deslumbrados cuando despegan desde el Yelmo y contemplan a vista de pájaro la grandiosidad de estos paisajes. Pero no es imprescindible volar para descubrirlos. A través de pequeñas carreteras, pistas forestales y caminos, podrás internarte en los bosques de Río Madera, los mejores de pino laricio que hay en España. También podrás subir a lo alto de espectaculares atalayas montañosas, como el Espino, el Peñalta y el Cambrón. O quedarte boquiabierto en un lugar como Los Anchos, una armoniosa aldea perdida entre montañas que guarda en su inesperado museo la memoria más auténtica de la vida serrana.

Y el aceite. El que siguen dando las aceitunas del Olivo Milenario de Fuentebuena, símbolo de una sabiduría olivarera profundamente arraigada. En el Parque Natural, el olivar de montaña es un paisaje, una cultura y una fuente de goce para los sentidos. Sus producciones son pequeñas, pero exquisitas, fruto de una feliz combinación de tierra, clima y esmero en la elaboración. La Denominación de Origen Sierra de Segura te lo garantiza.

 

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