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Tradiciones y productos de la tierra
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A la hora de aproximarnos a la población de las sierras que conforman el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y las Villas debemos hacerlo partiendo del tradicional aislamiento que ha tenido esta zona de la provincia debido a las carencias en comunicaciones y otras infraestructuras.

Muchas aldeas no conocieron la luz eléctrica y el agua corriente hasta la década de los 80 del siglo XX, y en general la población se ha acostumbrado a las dificultades de los desplazamientos entre los distintos pueblos de la sierra y a las cabeceras administrativas de la provincia. Por otro lado no podemos perder de vista que el territorio del actual parque no ha pertenecido a la provincia de Jaén hasta la creación de la división provincial actual y que, del conjunto de las tres comarcas, la de Segura tiene una especial vinculación con las zonas limítrofes de Castilla-La Mancha, con las que comparte manifestaciones culturales y muchos elementos del habla.


Cambio y tradición

Sin embargo, los cambios a los que hemos asistido en los últimos años en materia de comunicación y tecnología hacen que estemos hablando de una población como la existente en cualquier otra parte del país. No podemos caer en tópicos costumbristas para definir a los habitantes de estas comarcas como "...astutos y recelosos, víctimas de un medio hostil que les obligaba a aguzar el sentido y a extremar la prudencia". Sin duda estas palabras de Genaro Navarro López publicadas en los años 60 del pasado siglo pierden totalmente su vigencia si echamos un vistazo por cualquiera de nuestros pueblos.
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Aunque, ciertamente, quedan en la memoria colectiva algunos retazos de esa tradición de aislamiento en la que han vivido la mayor parte de estas sierras. En la mayoría de los lugares era frecuente que casi todo el mundo estuviera vinculado por lazos familiares debido a la poca movilidad de la población, por lo que era frecuente era el uso de términos como "hermano" o "tío" para referirse a familiares lejanos, hecho que todavía es utilizado por las personas de mayor edad, sobre todo en las aldeas. Por otro lado los motes eran muy abundantes y pasaban de generación en generación, manteniéndose muchos aún en la actualidad.

En la actualidad sólo unas 14.000 personas viven en el interior del espacio protegido, aunque la población total de los términos municipales afectados por el espacio protegido alcanza un total de 80.000 habitantes.


En la sociedad serrana están presentes elementos culturales propios junto con otros traídos por los habitantes que emigraron para después regresar, así como nuevos habitantes que han llegado con sus propios puntos de vista. Las nuevas tecnologías y la mayor movilidad están acabando con esas fronteras físicas y psicológicas a las que se tenía que enfrentar la población de estas sierras.


Aceite, cordero y turismo


La economía en estas sierras ha estado siempre basada en la agricultura, la ganadería y las actividades relacionadas con el bosque. Históricamente, tenemos que distinguir la existencia de grandes propietarios, cuyas magníficas casas todavía se conservan en nuestros pueblos, y los pequeños labradores, artesanos y personas relacionadas con la explotación de la madera, que completaban la economía familiar con una pequeña huerta en torno a las riberas próximas a los pueblos.

Hoy en día la economía de estas comarcas gira en torno al cultivo del olivo, que en el interior del parque es un olivar de montaña, poco rentable comparándolo con el existente en otras zonas de la provincia, aunque produce aceites virgen extra de gran calidad, garantizados por la Denominación de Origen Sierra de Segura y la Denominación de Origen Sierra de Cazorla.
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La modernización de este sector tiene muchos exponentes en el parque, pero hay que citar dos por su reconocido prestigio. Uno es la Sociedad Cooperativa Sierra de Génave (Génave), pionera en la producción de aceite ecológico en Andalucía, cuya distribución es mayoritariamente internacional. La otra es Potosí 10 (Orcera), que ha orientado su producción a la excelencia del aceite, por lo que ha obtenido en varias ocasiones el premio del Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino como mejor aceite de España en varias modalidades.

La oveja segureña, raza autóctona extendida en todo el parque y en otras muchas comarcas cercanas, es otro puntal de la economía local. El cordero segureño cuenta con su propia Indicación Geográfica Protegida –certificación similar a las denominaciones de origen- que está dando a conocer a los consumidores este extraordinario producto y contribuyendo a relanzar el sector ganadero.

El turismo ha irrumpido durante las dos últimas décadas como un sector pujante, aunque con desigual implantación en los diversos ámbitos del espacio protegido, destacando la mayor oferta en la comarca de Cazorla. Este sector tiene el problema de la estacionalidad, que obliga a muchos empresarios y trabajadores a completar esta actividad con otras.

Pese a las diferencias entre las distintas comarcas, en líneas generales los habitantes de estas sierras comparten comparte la mayoría de las tradiciones y elementos culturales que comentamos a continuación.


Un habla peculiar


El habla de las gentes del Parque es un cruce de influencias andaluzas, murcianas y manchegas, junto a elementos propios muy originales. Mantiene unas peculiaridades distintas en cada comarca, pero en general, y como ha señalado Idáñez de Aguilar, se remontan a la época en la que estas sierras eran frontera directa con el reino musulmán de Granada y a la poca movilidad de la población desde el final de la Conquista cristiana, lo que ha posibilitado la ausencia de aportaciones al léxico respecto a otras zonas donde han existido más fenómenos de inmigración y emigración. Existen muchos arabismos y arcaísmos dentro del lenguaje de los más ancianos; es habitual el cambio de lugar de uno o más fonemas de la palabra como por ejemplo cieca por acequia. El habitante de estas sierras es muy ingenioso y expresivo en su habla, empleando modismos y expresiones que llaman la atención a los visitantes.


Los bailes


En muchos municipios del Parque se mantienen grupos de bailes regionales que mantienen vivo el folclore propio de cada comarca. El folclore serrano estuvo íntimamente relacionado con hechos vinculados con la vida cotidiana, como el día de difuntos, San Antón, las bodas, el carnaval y la matanza. Sin embargo, un tema que siempre está presente es el del cortejo y toda la temática asociada al noviazgo, siempre sin perder de vista la picardía y el doble sentido de las palabras.

En el conjunto del parque natural podemos distinguir varios tipos de bailes destacando en líneas generales las jotas, las seguidillas, las malagueñas y los fandangos. Como ejemplos se pueden citar las malagueñas de Siles, la jota de Benatae, el baile de los cristos en Beas, la seguidilla en Segura de la Sierra, las malagueñas de la Puerta de Segura, el fandango de Chirichipe, la jota del Remeneo, el bolero de Villacarrillo y el fandango robao de la Iruela y Cazorla.


El ciclo de las celebraciones


Todos los pueblos cuentan con celebraciones tradicionales cuyo origen se remonta a siglos atrás, como es el caso de las luminarias, hogueras junto a las cuales los vecinos cantan y comparten alimentos junto a un vaso de cuerva, bebida típica de estas sierras. Se siguen celebrando en Santa Lucía, San Antón y la Candelaria.
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En Navidad es una cita obligada el nacimiento viviente de Fontanar, una aldea cercana a Pozo Alcón en la que unos 250 actores escenifican el nacimiento de Jesús. En Huesa se celebran una fiesta en honor a San Silvestre en la que se sortean los cargos de capitán, abanderado y guinche que deben acompañar al santo en su procesión ataviados con vestimentas del siglo XVIII. En febrero, con motivo de la festividad de San Blas, en algunos lugares como Villanueva del Arzobispo se realiza una romería, aunque en otros como la Puerta de Segura se tiran miles de carretillas de petardos.

Durante la Semana Santa hay procesiones en todos los pueblos, aunque sin duda destaca Segura de la Sierra y Villacarrillo por la representación de la pasión y muerte de Jesús. En el caso de Segura de la Sierra casi todos los vecinos colaboran y realizan las estaciones aprovechando los rincones más bonitos del municipio.

Durante el mes de mayo se suelen vestir muchos altares con cruces en pueblos y aldeas en torno a la cruz y a la devoción a María. Se improvisan altares y se vela la cruz adornándola con sábanas, flores y plantas aromáticas. En mayo también se realiza en Cazorla la caracolada con motivo de San Isicio y consiste en colocar pequeñas lamparillas de aceite hechas con el caparazón del caracol durante el recorrido de la procesión del santo. Con motivo del Corpus es costumbre en muchos pueblos la realización de alfombras que cubren el suelo con diversos materiales, destacando Villacarrillo con grandes alfombras de aserrín húmedo o arena en las que se representan los símbolos tradicionales de la Eucaristía.

Durante todo el año existen numerosas romerías, destacando las celebradas en los santuarios de Tiscar y Fuensanta aunque hay otras que también tienen gran devoción como la virgen del Campo, Santa Quiteria o San Isidro.

Los encierros de vaquillas están presentes en casi todos los lugares, destacando los de Iznatoraf y Santiago de la Espada. Arroyo del Ojanco y Beas de Segura celebran San Marcos con la suelta de un gran número de reses por las calles del municipio.


Los nuevos eventos


El panorama cultural se completa con los numerosos festivales que se celebran a lo largo del verano y otoño, constituyendo una oferta para todos los públicos en la que destacan el FIA-Festival Internacional del Aire de Segura de la Sierra, Bluescazorla, y el Festival de Teatro de Cazorla, así como algunos mercadillos medievales y otras actividades de tipo cultural.
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Como curiosidad podemos indicar la carrera de autos locos que se celebra en Villanueva del Arzobispo todos los años durante sus fiestas y que es la única actividad de este tipo que se realiza en los municipios que componen el parque natural.


Los bolos serranos, un deporte autóctono


En materia deportiva no podemos pasar por alto los bolos serranos, presentes desde el final de la Edad Media en estas sierras. Es el único deporte autóctono de Andalucía y en la actualidad está consiguiendo cada vez más aficionados. En muchos pueblos del Parque se han constituido clubes de bolos con el objetivo de fomentar la práctica este deporte y ponerlo en valor.

Se celebran competiciones normalmente con motivo de las fiestas de los pueblos, junto con otras promovidas por los propios clubes, destacando por ejemplo las 24 horas de Bolos en Beas de Segura. Por otro lado, todos los años se organiza la Copa Diputación de Bolos Serranos, que está ayundando a contribuir a la consolidación de este juego en el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. La Federación Andaluza de Bolos organiza cada año un completo calendario deportivo que incluye una veintena de competiciones.

Los bolos combinan la fuerza y la puntería, ya que con una bola el jugador ha de derribar unas piezas de madera llamadas mingos. Existen dos modalidades: alta montaña y valle. Su presencia es desigual en el parque natural, y la de valle ha quedado relegada al valle de Segura. Los bolos son, además de una actividad deportiva, la oportunidad de pasar un buen rato con los amigos, con la familia o con vecinos de otros pueblos que acuden a jugar. El viajero que llega a una partida de bolos nunca tendrá problemas para participar y poder conocer un poco más este deporte autóctono.

En los siguientes enlaces puedes ver con más detalle cómo se practica este deporte, sus normas e incluso algunos videos sobre campeonatos: www.bolosserranos.es La Federación Andaluza de Bolos también tiene la web www.boloandaluz.org en la que se puede obtener información a nivel federativo.


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